AHORA o NUNCA

Arancha Ruíz

Texto: Ruse Martín Galano

Fotografía: Penguin Random House 

Arancha Ruiz, una de las principales headhunters de España, ha escrito un libro titulado, «Ahora o Nunca«, en el que se hace referencia de los errores  en clave de aprendizaje y de los aprendizajes en clave de grandes pasos para el éxito. Explica cientos de historias de personas que, como cualquiera de nosotros, viven aciertos y fracasos cotidianos; personas que fueron héroes cuando debían serlo, porque supieron que era su «Ahora».

Private Wall Magazine entrevistó a la autora de «Ahora o Nunca«, con la participación de algunos lectores que leyeron el libro. 

Entrevista

1.- Ruse Martín Galano Arancha, usted es una headhunter y se especializa en marca personal. Conecta el talento de las personas con el contexto en el que viven. La experiencia que tiene como cazatalentos y los muchos casos de éxito logrados como consultora de marca personal, la convierten en una gran conocedora del equilibrio entre las necesidades del mercado y las aspiraciones profesionales de las personas.

 ¿En qué punto están y cómo se encuentran las necesidades del mercado y las aspiraciones de los profesionales?

La escritora y headhunter, Arancha Ruiz.

La escritora y headhunter, Arancha Ruiz.

Arancha Ruiz: El mercado está ahora buscando a muchos profesionales de forma constante. Hay sectores donde ocurre mucho más: todos aquellos relacionados con la tecnología, y luego no sólo como sector, sino también como función. Todas las empresas se están enfrentando a la transformación digital, y necesitan esos perfiles digitales que les ayuden a cambiar los canales de comunicación con sus consumidores, sus procesos internos, sus sistemas de organización y producción, etc., de manera que los perfiles técnicos quizá son los más demandados.

Aún así, existen otras áreas de la empresa que siguen siendo muy necesarias: las ventas, el marketing, las operaciones, las finanzas, que siguen captando talento, y que necesitan que ese talento no solo sepa muchísimo de su propia área (comercial, ventas, marketing, etc.), sino que también sepan adaptar su función a las nuevas tecnologías y a los nuevos cambios que la sociedad de hoy, que conocemos como sociedad digital, demanda.

Me has preguntado también en qué punto están las aspiraciones de los profesionales. Los profesionales ya no buscan solo un trabajo, los profesionales buscan un tipo de actividad que les llene y les realice. Digamos que la pirámide de mass low, el concepto de empleo que podían tener profesionales de los años 20 y 50 (estoy hablando del siglo pasado), o ya hace mucho más atrás, era un trabajo que les diera un salario y que, de alguna manera, les ayudara a cubrir sus necesidades básicas. Ahora ya no es suficiente: las personas quieren vibrar, quieren sentir que su función está conectada con sus intereses más profundos, y por lo tanto, la empresa que quiera atraer a profesionales más demandados, tendrá que asegurarse de que no solo les ofrecen un salario, sino que les ofrecen un proyecto que conecta con estas necesidades. 

2.- RMGEs Executive MBA por el IE Business School, Master in Politics and Environment por la Universidad Carlos III de Madrid, master en Asesoría Jurídica de Empresas (L.L.M.), por el IE Law School y Licenciada en Derecho por la Universidad de Granada, así como profesora de la IE Business School y conferenciante.

¿Cuáles otras cualidades y conocimientos debe tener un profesional competente además de los académicos?

AR: Yo creo que, por encima de todo, lo más importante es la inteligencia práctica, es decir, la capacidad de hacer algo con los recursos que se tienen en el momento en que se está y en el sitio donde uno se encuentra. Esa inteligencia práctica combina conocimiento y habilidad, combina capacidad para aprender y capacidad para decidir, y combina capacidad de interactuar y colaborar con los demás. Eso es lo que ofrecen la practicidad y el pragmatismo, pero a la vez, la visión, la curiosidad y la creatividad. La mejor manera de desarrollar esta inteligencia práctica es exponer al profesional a distintos entornos y distintos retos, es hacerle actuar, porque el talento es acción. Sin acción, no hay talento, sólo promesa de talento.

3.- RMGSegún afirma, las oportunidades de éxito están al alcance de todos quienes desarrollen algunas habilidades imprescindibles para el profesional del siglo XXI.

¿Cuáles son estas habilidades?

AR: Yo siempre he considerado que son tres, que son las que realmente distinguen a unos profesionales que llegan lejos o que hacen cosas significativas de otros que se quedan en lo que yo llamo la “mediocridad”, que es quedarse a medio camino del ocre, entendido ocre como la cima del éxito.

Una de esas tres habilidades es la perseverancia, es decir, no abandonar. No sabes la cantidad de personas que abandonan. La segunda es el aprendizaje constante, el no asumir que se sabe todo, el no asumir que no se puede cambiar, el no asumir que solo hay una manera de hacer las cosas. Y por último, y más importante, la capacidad para colaborar. El talento es relevante en la medida en que sirve para ofrecer valor a la comunidad y al entorno en el que se vive, y una persona aislada, que solo piensa en sí misma o que intenta hacer algo que no tiene mayor trascendencia, al final es una persona que, probablemente, no alcance ese éxito en el que todos estamos pensando.

tenenos empleo

Y me gustaría hacer un apunte sobre el éxito: a veces se confunde el éxito con riqueza, joyas, fama, aplausos…, pero el éxito, y podríamos irnos a Charles Darwin, es adaptarse y sobrevivir adaptándose en el entorno en el que se vive. Y por lo tanto, para esa adaptabilidad, como decía, lo más importante es perseverancia, aprendizaje y colaborar. 

4.- RMGEn su opinión, existen frenos y adversarios que colocan trampas y desorientan al talento poniendo en peligro la carrera profesional.

 ¿Podría explicarnos cuáles son esos frenos?

AREstos frenos son cinco. El primero es la desubicación, es decir, no estar seguro de estar en el lugar correcto o, directamente, estar en el lugar equivocado. Hay veces en que el profesional se encuentra en lo que se llama un “falso positivo”. En muchas ocasiones se le llama también zona de confort, un sitio donde las habilidades del profesional están muy por encima de los retos, y por lo tanto está muy cómodo. Pero en ese lugar, lo que ocurre es que, poco a poco, tus habilidades, al no ser utilizadas, se van erosionando y termina por ser un lugar donde se degrada, por eso es un falso positivo. El “falso negativo” es cuando una persona llega a un puesto, una función, un entorno o un reto, pero llega en una ocasión no-propicia. En ese sentido, el fracaso le hace creer que no es su lugar, abandonándolo y no volviéndolo a intentar. Esto también es muy negativo, porque hay veces en que uno si que está en el lugar adecuado, pero simplemente no era el momento propicio.

El segundo de los frenos es la inseguridad. Hay una “buena inseguridad”, que es aquella que previene a la persona de tirarse a una piscina cuando no hay agua dentro, y hay una “mala inseguridad”, que es cuando no existe ninguna inseguridad, y por lo tanto la persona se lanza al vacío. Lo que ocurre es que esa buena inseguridad, que es la que nos produce una necesidad de prepararnos y de asegurar los recursos, a veces la tenemos en exceso, y entonces nos hace paralizarnos y no aprovechar las oportunidades porque no nos consideramos jamás suficientemente preparados. A veces, esta inseguridad nace de forma intrínseca, es decir, que la persona se imagina que no es suficientemente buena, y hay otras veces en que, lamentablemente, esa inseguridad la hacen creer personas de nuestro entorno, contexto o organizaciones porque es mucho más sencillo gestionar la homogeneidad o gestionar a personas más mansas.

Perfiles profesionales demandados en 2020

El tercer freno es la dispersión. ¿La dispersión qué significa? El estar abierto a tantas cosas que al final no terminas por centrarte en ninguna, y esto muchas veces le ocurre a aquellos que sufren el “Síndrome del Explorador”. Y por otro lado, la dispersión también es no saber decir que no a compromisos que alejan a la persona de sus verdaderas prioridades.

El cuarto freno es la desconexión. La desconexión es un freno y también una consecuencia, porque cuando una persona no está en el lugar adecuado, está disperso o se siente inseguro, muchas veces, su primera reacción es aislarse sin saber que, precisamente, de la red es de donde nace la fuerza y el bienestar del profesional.

Y por último, queda la contención, la parálisis. Esto sucede, un poco relacionado con lo que hemos comentado del networking, cuando una persona no está segura de si está en el lugar adecuado. Si está en mil cosas, no centra la atención, se siente insegura de sus capacidades, no cuenta con los aliados necesarios. Entonces lo que hace es perder las oportunidades que pasan porque no las aprovecha, porque se queda parado, porque no hace nada por salir de su propia inercia y tomar las riendas de su carrera.

5.- RMG: Es autora del blog Historias de Cracks: https://www.historiasdecracks.com/. En éste, usted escribe, entre otros, sobre, «Las dos caras de la Competitividad profesional«. Allí, expresa lo siguiente: «El significado de competitividad ha cambiado mucho a través de los siglos. La competitividad hoy en día está orientada al crecimiento económico y a alcanzar un bienestar como símbolo de progreso. Se basa en la meritocracia (la inteligencia y el esfuerzo) y muchos asumen que los que vencen merecen tales premios«. Usted hace mención, además, de la obra de Byung-Chul HanLa sociedad del cansancio”.

¿Qué consecuencias tiene la competitividad vista desde esa óptica?

AR: Se cree mucho que la competitividad tiene que ver con el crecimiento económico y mucho más allá, que tiene que ver con el consumo, con ser mucho mejor que el de al lado, en lugar de pensar que la competitividad puede tener que ver con el intercambio y con la colaboración. En unos patrones sociales donde, en lugar de meritocracia, inteligencia y crecimiento, colaboración e intercambio se habla de consumo y de salvaje crecimiento, llega esa sociedad del cansancio, donde a nada decimos que no, donde no hay tiempo para la contemplación, donde las personas intentan sustituir el bienestar y la fuerza que nace de la relación con otro ser humano, de comprar productos y otros servicios que les engañan, haciéndoles sentir más especiales. Porque no hay nada más especial que colaborar con otra persona, intercambiar experiencias, aprendizajes, realidades y tener tiempo para encontrar el equilibrio en la reflexión y el descanso.

Profesionales del marketing.

Profesionales ejecutando estrategias.

6.- RMG: ¿De qué manera la inteligencia y el cálculo de probabilidades inciden en el éxito de una carrera laboral?

AR: El cálculo de probabilidades es una tremenda habilidad a la hora de calcular, de las disyuntivas que se le presentan a un profesional, cuál es la mejor. Porque además, es muy difícil: las disyuntivas nunca son absolutamente equivalentes, una nunca es claramente mejor que la otra, cada una tiene sus pros y sus contras. Y al final, el profesional que maneja mejor el cálculo de probabilidades podrá elegir la que es ligeramente mejor, aunque nunca del todo. Y ahí es donde entra la inteligencia, porque el profesional inteligente convertirá esa elección que hizo en la mejor, porque sabrá tener esa inteligencia práctica de la que hablábamos antes, de poder aprovecharla al máximo aprovechando los recursos que tiene al alcance.

7.- RMG: De tantas anécdotas que ha tenido con «personas que fueron héroes cuando debían serlo, porque supieron que era su ahora», ¿podría decirnos cuál ha sido la que más le ha marcado a usted y por qué?

AR: La verdad es que me han marcado todas, y muchas más que no llegué a contar en el libro y que todavía me acompañan día a día, porque son un aprendizaje compartido entre esos profesionales que han sido mis clientes, a los cuales en algún momento les he dado un consejo o me han explicado su situación, y cómo yo he interpretado eso. Pero lo que sí que te contaré es que, de las que me acuerdo más, son las que me costaron más trabajo identificar cuál era el factor, y especialmente con aquellos clientes que padecían lo que he llamado el “Síndrome del Explorador”. Porque estos exploradores, tan curiosos, tan inquietos, con una visión tan amplia del mundo, se resisten muchísimo a analizar los detalles, así que reconozco que las sesiones con estos exploradores han sido terríblemente difíciles, pero a la vez inmensamente estimulantes.

Portada del libro Ahora o nunca

Portada del libro Ahora o Nunca.

El Libro – Ahora o Nunca

A partir de esta parte de la entrevista, nuestros lectores, quienes han leído su libro, «Ahora o Nunca«, continúan con la entrevista y le hacen algunas preguntas directamente a usted:

1.- Saludos, Arancha! Recibí un afectuoso saludo. Soy Dante Montenegro, Ingeniero Agrónomo, argentino. Esta es mi pregunta: En el 1er Capítulo del libro, en la página 23, voz escribís: «La peor de las decisiones de la que unos más se arrepiente, es la que no se toma» . ¿Hay alguna fórmula para estar seguro de tomar una decisión importante en la vida? Agradecido.

AR: Yo te diré que sí. Se cree que solo hay cinco sentidos, o antiguamente se creía esto, teniendo en cuenta la obra de Aristóteles donde los iba definiendo, pero en realidad, hace mucho tiempo que se habla de un sexto sentido, que es el sentido de la intuición, y que yo creo que se manifiesta con un gran dolor de estómago. Cuando por la noche no duermes, cuando tienes una cosa detrás de la cabeza, cuando sientes un punzón en la boca del estómago, estoy segura de que hay algo no resuelto a lo que deberías hacerle caso.

2.- Hola, Arancha! Soy María Guadalupe, psicóloga infantil, mexicana. Esta es mi pregunta: En el Capítulo 2, página 55, se lee: » Señales que confunden. Falsos positivos y falsos negativos«, y se basa en la experiencia de Cristina, una cliente suya, así como en la teoría del «flow«, del psicólogo, Mihály Csíkszentminályi. ¿Diseña usted diferentes metodologías y estrategias según el caso o cliente? Gracias!

AR: La verdad es que sí, y a la vez, gracias a los casos de clientes, a agrupar una serie de patrones que he ido viendo en distintos casos, he ido diseñando estas herramientas que luego he ido pudiendo perfeccionar a otras. De este modo, muchas herramientas son propias, las he diseñado yo, y otras son adaptadas de metodologías que he aprendido de otros profesionales, así que la respuesta sería que la suma de los casos de clientes me ha ayudado a diseñar las metodologías, y las metodologías me han ayudado a perfeccionar y aprender de los clientes.

3.- Saludos, apreciada, Arancha! Soy Jairo Jiménez, odontólogo, colombiano. Esta es mi pregunta: En el Capítulo 3, página 87, se hace mención al «Síndrome del Pato de Stanford«. La ansiedad y la tensión de algunos profesionales por ser perfectos y exitosos es, según su opinión, muchas veces imperceptible para los demás. En este sentido, hace referencia a Lucía, una de sus clientes. ¿Cuál es la consecuencia de este síndrome en el profesional y cómo manejarlo? Gracias!

AR: Las consecuencias, muchas veces, son muy extremas. Por un lado, un gran estrés y ansiedad, la parálisis, o todo lo contrario, la no-parálisis, que es hacer, hacer y hacer sin parar a reflexionar y pensar. La mejor manera de manejarlo es atendiendo a estas siete palancas que menciono en el libro. La primera de todas es parar y adquirir un punto de perspectiva, contar con aliados, ponderar las alternativas que se tienen, tener confianza y no pensar que no se va a poder, no tener miedo al error. Aquellos que sufren el “Síndrome del Pato de Stanford”, más que miedo al error, tienen miedo al atrevimiento, y por tanto, yo muchas veces les digo que hay veces en que se aprende acertando, y hay otras en que se aprende equivocándose, pero a lo que no hay que tener miedo es a atreverse.

4.- Hola, Arancha! Soy Eugenio Venegas, administrador de empresas, chileno. Esta es mi pregunta: En el Capítulo 4, página 125 se hace referencia a la técnica «bola baja» . ¿Cree usted que Enrique hizo bien? ¿Qué hubiera hecho usted?

Colegios profesionales

Profesionales en el mercado laboral.

AR: Yo, probablemente, hubiera hecho lo mismo la primera vez, y alguna vez todavía me pasa, pero cada vez menos, la verdad. Porque cada vez menos, me doy cuenta de lo importante que es revisar el proceso de decisión o de aceptación, a qué se dijo sí, que es la única manera de vencer a la bola baja. La “bola baja” consiste en que, cuando has aceptado una cosa, de repente te van reduciendo la calidad de aquello que te prometieron y, aún así, tragas. Cuando empiezan a rebajarte, lo que hay que saber es frenar y decir: perdona, vamos a revisar de nuevo cuál es el ofrecimiento y saber a qué te estoy diciendo que sí, porque esto no fue lo que acordamos. Como siempre, la comunicación y la asertividad son maneras de salir de estos enredos.

5.- Apreciada Arancha. Soy Otto Lander, arquitecto, venezolano.

Esta es mi pregunta: En el capítulo 5, página 158, leí sobre el networking. Aprendí mucho sobre esta actividad que consideraba poco útil. Ahora sé, en teoría, cómo funciona en la practica. Sin embargo, así como usted escribe en la página 191: … «saber cómo funciona algo no es lo mismo que hacerlo funcionar». ¿Cómo hacer que un conocimiento adquirido funcione en la práctica?

AR: Primero de todo, haciendo, o sea que hay que superar el miedo a no- hacer. Hay que superar la primera barrera, la gente no hace networking porque nunca empieza a hacer networking. Una vez que arrancas, es como ir al gimnasio. Me cuesta encontrar el momento, pero cuando lo encuentro, ya me encanta. Y la segunda cosa, que tiene mucho que ver en particular con cómo vencer la pereza a hacer networking, después de dar ese primer paso, el consejo que siempre doy es acercarse con curiosidad. Cuando te planteas que vas a llamar a alguien, vas a ir a un encuentro o a un sitio donde el fin es el networking por sí mismo, existe cierto rechazo, pero cuando vas a un sitio a aprender con curiosidad, entonces es mucho más sencillo y ya no se tiene ese recelo, porque ya no se piensa en que voy a hacer un intercambio ni a vender algo, sino que simplemente voy a aprender.

6.- Hola, Arancha! Soy Alexa Pedroza, periodista, estadounidense.

Esta es mi pregunta: Me encuentro en el proceso de crear mi marca personal luego de varios años de fructífera experiencia trabajando para medios de comunicación. Mi caso es similar al de Silvia, a quién se hace mención en el Capítulo 6, página 206. Efectivamente, tal y como usted lo indica: «La marca personal sirve para generar una confianza en los demás sobre la capacidad, la idoneidad, el foco y las alianzas de la persona … » Me preocupa caer en la dispersión. ¿Cómo evitar caer en ese punto? Agradecida.

AR: La mejor manera de hacerlo es prestar atención a tres cosas. La primera es que, para acotar, sirve mucho preguntar a tu entorno. Haz un ejercicio de reputación, pregúntales qué es lo que tú les ofreces que les aporta más valor, y céntrate en las respuestas que se repiten más. No intentes llegar a todo, y una y otra vez, vuelve a aquello que te han dicho que más valor le das. La segunda es echar un paso atrás. Muchas veces, el explorador cree que está disperso, pero en realidad no lo está. En realidad, lo que hace es indagar, indagar e indagar en un mismo espacio, como el doctor Livingstone: podría estar explorando pero al final sólo estaba en África, no estaba ni en Oceanía, ni en América, estaba en África. Entonces, aunque el espacio de exploración sea muy amplio, al final siempre hay unos límites, y una vez los encuentras, te ayudaran mucho más a gestionar esa sensación de dispersión.

7.- Apreciada Arancha. Soy Eugenia Mayora, ingeniera de informática, española. Esta es mi pregunta: he leído todo el libro y me ha gustado. En el Capítulo 8, en la página 255, se expresa lo siguiente: «Las mujeres sabemos como colectivo que nuestro momento es ahora. Hemos encontrado en el grupo algo más que la inteligencia. Hemos encontrado la fuerza. Superando la rivalidad femenina sustituyéndola por un sentimiento de complicidad que nos impulsa a cooperar y apoyarnos para reclamar igualdad y denunciar injusticias» ¿Dónde estamos las mujeres y hacia dónde vamos? Gracias.

AR: Las mujeres estamos frente a una gran oportunidad. Nunca antes en la historia, la sociedad ha tenido tan presente que nos tienen que hacer sitio. Algunos se lo creen y otros lo hacen sólo para posturear, pero a nosotras nos debería dar igual. Y es por eso que yo hago este llamamiento a las mujeres, porque seamos francos, no será fácil, las oportunidades que nos ofrecen no son perfectas, hay que hacer un sacrificio personal, pero nunca vamos a tener una oportunidad tan de frente, así que lo que tenemos que hacer es aprovecharla hasta el final.

Final de la entrevista. 

Muchas Gracias !