Tony Goitia

Una Historia de Fe y de Esperanza

Texto: Rusé Martín Galano

Fotografía: Flia. Goitia

Presentamos una historia ejemplarizante de un ser humano extraordinario que se enfrentó a una de las experiencias más fuertes que cualquier persona pueda tener: padecer cáncer. Sin embargo, el Sr. Tony Goitia y su querida familia lo asumieron con gallardía y fe y vencieron la batalla.

Iniciaremos esta historia con un sentido relato de su propia esposa,
la Sra Lizi Goitia

Nuestra historia es acerca de la fe y la esperanza. Comenzó durante un año de lucha y dificultades. Al igual que para muchas familias, la crisis económica de 2008-2009 fue un momento difícil para nosotros financieramente. Los negocios estaban difíciles y luchábamos para llegar a fin de mes. Recuerdo que estábamos tratando de sobrevivir con lo suficiente para cubrir nuestras facturas de electricidad y agua. Afortunadamente, mi marido Tony y yo estábamos sanos y nuestros tres hijos jóvenes y fuertes, por lo que tuvimos que sacrificar el pago del seguro y la cobertura cesó. Sin embargo, estábamos seguros de que pronto las cosas cambiarían y todo saldría bien.

Fue entonces cuando Tony comenzó a tener horribles dolores de cabeza. A veces sus dolores de cabeza duraban días e incluso semanas. Le rogué que fuera al hospital, pero él quería esperar hasta después de las vacaciones de Navidad, debido a algún negocio muy necesario que estaba llevando a cabo. Finalmente, el 27 de diciembre de 2009, después de concluir el primero de una serie de reuniones de negocios, Tony me dijo que ya no podía soportar los dolores de cabeza y necesitaba deshacerse de ellos antes de iniciar, nuevamente las próximas reuniones de trabajo.

Mis primeros pensamientos fueron que podría estar experimentando presión arterial alta debido a todo el estrés que estábamos pasando. Pero pronto sabría lo equivocada que estaba y que nuestras vidas iban a cambiar para siempre. ¡Tony tenía un tumor en el cerebro!

El momento en que escuché la noticia me pareció un sueño surrealista. Yo estaba en shock. Hay tantos pensamientos locos que inundan tu mente en ese instante. Recuerdo que una enfermera entró en la sala de examen y comentó: «¿No es extraño lo rápido que puede cambiar tu vida?» Estuve de acuerdo con ella y le dije cuánto desearía que hubiéramos ganado la lotería en en lugar de estar pasando por esa experiencia.

Mi marido fue programado inmediatamente para someterse a cirugía la semana siguiente. Sus médicos nos dijeron que estaban 80% seguros de que Tony tenía una forma altamente agresiva y maligna de cáncer. Pero, como suele suceder en el caso de los tumores cerebrales, realmente no estarían seguros hasta el momento de realizar la cirugía cuando podrían confirmar su diagnóstico.

Finalmente, llegó el día de la cirugía. El 30 de diciembre de 2009, el padre de mis hijos y el amor de mi vida se sometió a una cirugía de 6 horas para intentar la extirpación del tumor. Después de una agotadora espera, finalmente recibimos la gran noticia de que había sobrevivido a la cirugía y las malas noticias confirmaban nuestros peores temores: Tony tuvo el estadio 4, Glioblastoma Multiforme (GBM-4). Afortunadamente, nuestro cirujano, el más excelente, fue capaz de eliminar aproximadamente el 95% del tumor. Sin embargo, el pronóstico que nos dieron fue sombrío.

FLIA-GOITIA-VERTNos dijeron que la mayoría de estos tipos de casos no terminaban bien y que Tony probablemente tenía unos seis meses o tal vez un año para vivir. Lo único que podía pensar era que nuestro hijo menor tenía sólo 10 años. La misma edad que tenía cuando perdí a mi papá. No quería que mis hijos perdieran a su padre también.

Sabes, el hombre puede tener muchas respuestas en la vida, pero Dios siempre tiene la última palabra. Tony siempre ha sido un luchador y un superviviente, así que decidimos luchar contra esa enfermedad, con todas nuestras fuerzas.

Al día siguiente fue la víspera de Año Nuevo y resolvimos que celebraríamos que Tony salió bien de la cirugía. Pedimos comida a la habitación del hospital y nuestros hijos, amigos más cercanos y familia se unieron a nosotros en celebración. Nos sentimos tan bendecidos por tener familias y amistades cariñosas y cariñosos.

Poco después de la cirugía, sabíamos que la única manera de vencer esta enfermedad, era obteniendo el mejor tratamiento y cuidado posible. Algunos de los compañeros de la escuela secundaria de Tony, comenzaron a investigar hospitales y ensayos clínicos de todo tipo y ellos hicieron una lista para que pudiéramos mirar más a fondo una vez que Tony regresara a casa.

Al final, decidimos ir a Preston Robert Tisch Brain Tumor Center, en Duke University, en Durham, Carolina del Norte. Cuando llegamos por primera vez, nos sentimos como si estuviéramos en casa. Habíamos aprendido que tenían un nuevo tratamiento clínico de inmunoterapia que parecía muy prometedor contra los tumores GBM-4. Nos dijeron que sólo el 20% de los pacientes recién diagnosticados, calificaban para el estudio, pero yo sabía muy dentro de mi corazón, que Tony calificaría. Sólo sabía que lo haría.

Después de muchos días de esperar ansiosamente los resultados de las muchas pruebas que le hicieron a mi marido, finalmente recibimos la llamada. ¡Tony había calificado! Querían que regresáramos a Carolina del Norte para comenzar su tratamiento inmediatamente. Fue la primera buena noticia que habíamos tenido desde que comenzó todo este drama, pero sólo hubo un problema: ¿Cómo lo pagaríamos? Todo lo que teníamos era Medicaid de la Florida. No teníamos ningún seguro y el costo de este tratamiento de vanguardia ciertamente iba a ser alto.

Afortunadamente, el personal de Duke University Medical Center Research nos informó que podíamos solicitar ayuda financiera y llegar a un plan de pago. Nuestra solicitud de asistencia fue aprobada y Tony comenzó su tratamiento.

El tiempo ha pasado y Tony está libre de tumores y haciendo su vida normal. Ha sido una experiencia espantosa e increíble.

Nos sentimos tan bendecidos y estamos tan agradecidos a Dios por habernos dado tanta fuerza y bendiciones lo largo de este viaje.

Esta experiencia nos ha permitido aprender y a saber ayudar con mucho entusiasmo a otras personas que son diagnosticadas con la misma enfermedad.

Es por eso que nuestra familia se ha unido a otras familias en esta lucha, y juntos fundamos la Miami Brain Tumor Coalition, Inc, para que algún día pronto podamos poner fin a esta terrible enfermedad.

Lizi Goitia

 

No podíamos dejar de entrevistar al Sr. Tony Goitia para que él mismo nos refiera su experiencia:

RMG: En su caso particular, además de la indudable y acertada asistencia de especialistas oncólogos, ¿qué más pudo haber ayudado a su sanación?

TG: Tengo que asumir siempre que nadie va por la vida sin que, de alguna manera, piense en Dios Omnipotente.

En la vida existen tantos momentos grandes y a la misma vez, momentos difíciles. Cuando el cáncer entra en la vida de cualquiera, los cambios comienzan y de muchas maneras. Ser positivo para la pelea es importante y siempre creer que DIOS nos pone en momentos muchas veces difíciles para entender como es el cáncer…

RMG: ¿Cómo era su vida antes de padecer el cáncer y cómo es su vida hoy?

Tony Goitia siempre ha trabajado para la familia. Siempre en la empresa de mi padre, Everglades Lumber & Building Supply. Sentado en una junta de directores donde mi padre era accionista, con su mejor amigo, Amadeo López-Castro. Esa empresa era el banco Westchester Bank, el cual, años después, lo compró Don Ignacio Fierro, de España y le cambiaron el nombre a IFB (International Finance Bank).

Además, estoy como miembro del Club Kiwanis, de La Pequeña Habana, el cual, ahora tiene 41 años desde que se fundó y de manera gratuita, ofrece ayuda a niños, ancianos y familias. Por otra parte, el Club Kiwanis, realiza el Festival Latino más grande de los Estados Unidos, que es el Carnaval de Miami.

Hoy en día me dedico a oportunidades de inversiones tanto de Bienes Raíces, como a empresas (hoteles, hospitales, empresas petroleras, plantas de cemento y acero), y bancos que necesitan asesoría.

Hoy, Tony Goitia sigue siendo la misma persona, a pesar de los momentos difíciles que me tocó vivir con el cáncer. Si he aprendido algo en estos años, es que ayudar a un ser humano tiene muchos beneficios, tanto para el que recibe la ayuda, como para el que la da. Un ejemplo es el Club Kiwanis de La Pequena Habana.

Yo me sorprendí cuando me descubrieron el cáncer en mi Cerebro. Mas que eso me puso a pensar en DIOS y preguntarle: “¿Porqué yo, si he ayudado a tantas personas?” Muy poco tiempo después de tener esos pensamientos, reflexionamos mi familia y yo, que esta es una experiencia difícil, nada fácil de entender.

Yo hoy, después del tratamiento que me aplicaron en The Preston Robert Tisch Brain Tumor Center, en Duke University Medical Center, en Durham North Carolina, hace unos 8 años y medio, donde me ayudaron a superar y a sanar mi afección de salud, logré entender en mi mente y en mi Corazón, que debo seguir ayudando a los demás, sobre todo a aquéllos que necesitan información y que están pasando por mí misma experiencia y que acuden a mí para que los oriente y los asesore en cómo contactar a Duke University Medical Center y a mis doctores.

Hoy, trabajo conjuntamente con DUMC (Duke University Medical Center) y pertenezco a la Junta de Asesores en, The Preston Robert Tisch Brain Tumor Center, Angels Among us Board of Advisors, la cual busca donaciones.

Así como yo, hay otros que han pasado por mí misma experiencia y han sanado, y hoy ofrecen su apoyo a este Centro Médico en Duke University, en Carolina del Norte. De manera que no dejamos solos a aquéllos pacientes que sufren de esta difícil enfermedad. Los ayudamos a buscar posibles soluciones.

RMG: ¿Cuál sería su mensaje para aquéllos que hoy padecen de esta afección de salud?

TG: Hay muchas alternativas en la curación del cáncer cerebral. Aunque yo fui tratado en DUMC, yo siempre recomiendo que los pacientes siempre consulten otras opiniones y no se queden con la de un solo médico u hospital.

Tony Goitia no es ni médico, ni hospital, ni farmacéutico. Soy solamente una persona igual a millones de seres humanos, que sufrió de un cáncer cerebral, denominado, Glioblastoma Stage 4.

Miami Brain Tumor Coalition, Inc.

RMG: ¿De qué manera contribuye su fundación Miami Brain Tumor Coalition, Inc. a los pacientes con cáncer cerebral?

TG: Vivimos en un mundo con muchas preguntas y no suficientes respuestas que necesitamos saber. Esto nos sucedió antes de decidir qué dirección tomar para el tratamiento, después de mi operación de cáncer cerebral.

Nosotros hemos tratado de facilitar respuestas a muchas preguntas, aunque sin duda alguna, no podemos cumplir muchas de las mismas. Sencillamente todo el mundo no es igual; somos diferentes. Pero sí podemos dar nuestra asesoría y orientación, a través de mí Fundación que opera 24/7 semanalmente.

RMG: ¿Está la fundación MBTC aliada a DUMC?

TG: MBTC sí está aliada con DUMC. MBTC es un proveedor de fondos para que DUMC continúe investigando sobre alternativas para curar el problema de cáncer cerebral.

Angels Among Us, tiene una junta de directores y de asesores. Yo formo parte de esta junta, a través de mí fundación MBTC, que busca dinero a través de las donaciones. De esta manera, MBTC contribuye aportando dinero a Duke University Medical Center Research, para que continúen investigando y encontrando soluciones positivas para mejorar el sistema imunológico del cuerpo humano y así, destruir células cancerosas sin ningún tipo de medicamento. DUMC mejora el sistema inmunológico del cuerpo para destruir células cancerosas sin ningún fármaco. Yo soy una de esas personas que pudo ser incluida en el tratamiento post-operatorio, Gracias a Dios.

MBTC es una Fundación que trabaja solo con Duke University Medical Center Research. Estamos certificados como Fundación, con la Licensia 501c3. Cada contribuyente obtiene una carta de MBTC que confirma su aporte, lo que reduce en un 100% la contribución de pago de intereses al IRS (Departamento de Rentas Internas).

www.braintumorcoalition.org